Era el año 1982 cuando Tomás Hormigo se inscribió en la Sociedad Malagueña de Astronomía (SMA) de la que fue socio hasta el final de sus días. Cuando acudía a las reuniones semanales en la sede siempre venía acompañado de sus alumnos, a quienes iniciaba en la astronomía por su afán siempre divulgador.

 

Un año después creó el Departamento de Heliofísica de la SMA que publicaba los resultados de sus observaciones solares en el Boletín de Información Mensual de la SMA. Instruía a sus alumnos en la metodología precavida y rigurosa de la observación del sol. Hay que hacer resaltar que para obtener gráficas de la evolución solar hay que observar sistemáticamente el sol, siendo, por tanto, la constancia el factor primordial en esta disciplina. Ésta era una cualidad que inculcaba a sus alumnos, fundamento del buen hacer del método científico.

 

En la sede de la SMA, sita en El Limonar, presentó su libro “Las Medidas del Universo”, además de impartir numerosas conferencias y Cursos de Astronomía y Astrofísica. Organizó multitud de observaciones astronómicas acompañado, como no, de algunos de sus estudiantes a quienes les infundía el placer y el gusto por la ciencia. Sólo escucharle contar la ciencia provocaba en quienes le oían un interés desmedido que no permitía desviar la atención.

 

Si tuviera que elegir una palabra para definir a Tomás Hormigo seleccionaría sin vacilación ésta: “El Profesor”. Sin duda su fallecimiento ha supuesto una gran pérdida para estos tiempos en los que el gusto por las ciencias y la investigación pura va mermando. Rememorar su trabajo como profesor guiará a otras personas, ahora niños, niñas o jóvenes, para que en el futuro puedan continuar con la línea de dedicación profunda hacia las ciencias que nos ha legado “El Profesor”. 

 
Blanca Troughton.
Presidenta de la Sociedad Malagueña de Astronomía

 


 

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